lunes, 4 de junio de 2012

Arquitectura vernácula


La arquitectura vernácula al igual que todas las arquitecturas del mundo está catalogada dentro su proceso histórico correspondiente, es decir que es correspondiente a lo que está sucediendo en el lugar, más adelante nos podremos dar cuenta que a pesar de que es perteneciente puede ser una solución a los problemas ecológicos actuales, es una alternativa de solución sin ser tecnológicamente costosa
En el caso particular de la arquitectura vernácula es importante conocerla como principio, a que se refiere y cuál es su sentido de pertenencia, entonces es conveniente plantear las siguientes interrogantes: ¿Qué es la arquitectura vernácula? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de arquitectura vernácula?
 “A aquella que nace de las necesidades funcionales y formales de una región, tanto como del aprovechamiento de sus recursos naturales para construir la misma”.[1]

Existen diferentes autores que nos definen este término claramente, como Amos Rapoport define la construcción vernácula como aquella en la que no existen pretensiones teóricas o estéticas; que trabaja con el lugar de emplazamiento y con el microclima; respeta a las demás personas y sus casas y, en consecuencia, al ambiente total, natural o fabricado por el hombre, y trabaja dentro de un idioma con variaciones dentro de un orden dado.[2]
Christopher Alexander es otro autor que la  define como  una arquitectura ideal y le da características que son perfectamente aplicables a la arquitectura vernácula. Su arquitectura ideal tiene principalmente dos características interdependientes: es intemporal y se puede vivir. Y esto se logra definiendo y utilizando lo que él llama patrones de lenguaje que han estado presentes desde siempre, considerando como patrón “una regla que describe qué debes hacer para generar la entidad que define.”[3]
Además, apoya la idea de que se ha olvidado la tradición arquitectónica cuando afirma “…en nuestra época, los lenguajes se han quebrado. Dado que ya no son compartidos, los procesos subyacentes se han roto y, en consecuencia, para cualquier persona de nuestros días es prácticamente imposible dar vida a un edificio.”[4]
En resumen la arquitectura vernácula es una parte integradora y de pertenencia de una cultura y un grupo situado en un lugar determinado, es así, que la arquitectura de cada lugar debería de ser única por que la sociedad y el lugar son únicos, aunque a veces similares pero cada uno con su sello distintivo e irrepetible.
La arquitectura vernácula en el presente.
Como ya se ha señalado, la arquitectura contemporánea ha perdido la conexión con la arquitectura vernácula. Existen ejemplos de arquitectura actual que se adapten al medio físico y consideren al edificio como un hábitat humano y no sólo como un conjunto material dispuesto para dar abrigo. Desafortunadamente, son más los ejemplos de lo opuesto.

La necesidad de un país en desarrollo como el nuestro de estar a la par de la modernidad de los países ricos, nos ha llevado explorar nuevas técnicas y formas de construcción, que al ser más de “primer mundo” y más económicas, desplazan a la construcción vernácula. En la actualidad, los materiales de construcción derivados del concreto están al alcance de todos y por tanto son los más utilizados, aún cuando en algunas regiones se sigan produciendo adobe y ladrillo, ya sea de forma artesanal o industrial.

Pero de la arquitectura vernácula hay que considerar más aspectos que van de la mano con la selección de materiales. Su perfecta adaptación a las condiciones climáticas es algo que se ha perdido en la actualidad cuando fácilmente resolvemos este problema colocando aparatos de aire acondicionado.

El cuidado de la imagen urbana también se ha perdido. Al recorrer las partes antiguas de los centros urbanos y pueblos del noreste, es notorio el deseo de sus antiguos pobladores de no desentonar con la edificación vecina, se respetan las alturas, en las fachadas se observan ventanas y puertas que sin ser idénticas logran armonizar unas con otras.

Poco ha perdurado. Lo principal ha sido la concepción de un espacio propio. Antes esto se hacía válido por que los edificios miraban al interior, al contrario de la casa angloamericana que ve al exterior.[5] Ahora observamos una especie de mezcla entre las dos formas, se dejan espacios abiertos frente a las casas, pero éstas se cierran mediante rejas o bardas que delimitan la propiedad, y por lo general ese espacio no tiene mucha vida, se utiliza principalmente como cochera, es el patio trasero en el que se realizan actividades de juego o convivencia familiar. Es importante en este punto recordar las ventajas que ofrecen los esquemas de crujías con patios, son suficientes para considerar su adaptación en la actualidad.




[1] Javier Rangel. Del noreste No.1, pág. 34.
[2] Amos Rapoport, Vivienda y cultura, p. 12
[3] Christopher Alexander, El modo intemporal de construir, p. 152
[4] Ibid., p. 12
[5] Amos Rapoport, op. cit., p. 90.

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